Quizás no puedas creer, hijo mío, como vuela mi fantasía, cuanto ya te hago reir y correr, cuando aun sos solo una sospecha, ni siquiera una certeza.
Es que deseo tanto que estés dentro de mi cuerpo, que crezcas sano y fuerte, que salgas de mi, cuando necesites hacerlo, para reencontrarnos luego de otro modo, cuando y como lo requieras.
No puedo dejar de pensar en tu nombre, no importa si Leandro o Mónica, pero en tu nombre, hijo mío, que tanto te amo sin saber si existes. Es que tengo tanta necesidad de de tenerte, no para mí, sino para vos mismo.
Tengo necesidad que existas para ayudarte a ser un hombre o mujer feliz, para vos mismo/a y para el mundo. Pero sin embargo, temo lastimarte, aprisionarte con mi suspiro, temo enredarte con mi amor. Se me llena la boca cuando te pienso, pero me asusta que mi amor no te baste para sostenerte, que te contaminen mis deseos y mis ideales.
¿Cómo serás? ... me pregunto
¿Como te verán mis ojos?.... me cuestiono.
¿Cómo haré? me planteo
Todo para fortalecerme y no defraudarte!
1986
A la semana confirmé embarazo
5 de julio 1987, nació Mónica.
Escribi tu carta
jueves, 9 de octubre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
Carta a un padre muerto, de una joven de 27 años
Queridísimo Papi.
Quizás últimamente te sientas abandonado, quizás aun te duela el alma por la soledad de antaño, quizás esperes ansioso cada mañana que alguien vaya a verte, aunque al hacerlo, no digas nada.... Ya no podes decir nada, solo esperarnos de vez en cuando, solo de vez en cuando.
Es que no puedo aceptar que estés allí, es que no soporto hablarte para que no contestes, me duele los ojos cuando te miro a través de esa foto que te petrificó en el nicho.
No es que no quiera ir, es que quiero estar con vos, escucharte, verte refunfuñar, asustarme porque estés demasiado nervioso... Me parece encontrarte, no alli donde estás, sino donde deberías estar, en ese patio techado, que sin vos, ya no tiene techo, en esa silla vieja que soportó tus dolores tantos años.
Donde estaba yo, cuando empezaste a morir? donde estaba yo, que te dejé hacer, sin cuidarte, sin mimarte, sin mostrarte cuanto te quiero, cuanto te quise siempre...
Es que tanto tiempo te dejé solo, que no me lo puedo perdonar.... Porque no haber tratado de enseñarte un poquito de felicidad, de familia, de amor.
Te libré la batalla cuando ya estabas vencido. Vos me aceptaste, eras un héroe.
Sabés querido, no puedo dejar de verte cuando estabas sentado frente a la ventana del sanatorio, como fundiéndote con el aire, como confundiéndote con la atmósfera. Quizás pensé que tirarías de la ventana, yo siempre tan cobarde, pero no, vos siempre supiste esperar... nadie a vos, pero vos si.
Qué habrás pensado, en tantas horas de soledad? Querrías estar solo para reencontrarte? Es que alguna vez te pudiste haber perdido?
Sabés que pienso, que si Dios necesitaba a alguien para construir un mundo mejor.... solo vos pudiste haberle servido...
El resto.... todo mierda!
Te quiero
Tu hija
Quizás últimamente te sientas abandonado, quizás aun te duela el alma por la soledad de antaño, quizás esperes ansioso cada mañana que alguien vaya a verte, aunque al hacerlo, no digas nada.... Ya no podes decir nada, solo esperarnos de vez en cuando, solo de vez en cuando.
Es que no puedo aceptar que estés allí, es que no soporto hablarte para que no contestes, me duele los ojos cuando te miro a través de esa foto que te petrificó en el nicho.
No es que no quiera ir, es que quiero estar con vos, escucharte, verte refunfuñar, asustarme porque estés demasiado nervioso... Me parece encontrarte, no alli donde estás, sino donde deberías estar, en ese patio techado, que sin vos, ya no tiene techo, en esa silla vieja que soportó tus dolores tantos años.
Donde estaba yo, cuando empezaste a morir? donde estaba yo, que te dejé hacer, sin cuidarte, sin mimarte, sin mostrarte cuanto te quiero, cuanto te quise siempre...
Es que tanto tiempo te dejé solo, que no me lo puedo perdonar.... Porque no haber tratado de enseñarte un poquito de felicidad, de familia, de amor.
Te libré la batalla cuando ya estabas vencido. Vos me aceptaste, eras un héroe.
Sabés querido, no puedo dejar de verte cuando estabas sentado frente a la ventana del sanatorio, como fundiéndote con el aire, como confundiéndote con la atmósfera. Quizás pensé que tirarías de la ventana, yo siempre tan cobarde, pero no, vos siempre supiste esperar... nadie a vos, pero vos si.
Qué habrás pensado, en tantas horas de soledad? Querrías estar solo para reencontrarte? Es que alguna vez te pudiste haber perdido?
Sabés que pienso, que si Dios necesitaba a alguien para construir un mundo mejor.... solo vos pudiste haberle servido...
El resto.... todo mierda!
Te quiero
Tu hija
Cartas: Una costumbre perdida?
Las cartas, a lo largo de la historia, fue el medio que permitió la comunicación entre las personas que se hallaban distantes, para transmitir noticias, para realizar confesiones, para iniciar romances o mantenerlos, para sellar amistades, para rebelar sentimientos o sucesos.
La tecnología,con el avance de las telecomunicaciones y el surgimiento de Internet, con los mail y las redes sociales, fueron un golpe duro para el sostén de este medio que fue fundamental a lo largo de la historia.
Si bien, siguen existiendo correos públicos y privados, la mayor parte de las veces, se refieren a notificaciones u obligaciones para con empresas de servicios, bancos, municipios u otras.
Creo que estamos perdiendo un recurso, que si bien puede no sea el único ni el mejor, tiene una cuota romántica singular, tanto para quien la escribe, quien la espera y quien la recibe, o incluso las dirigidas a quienes ya no están, siendo una forma de comunicación, aunque sea unilateral, importante y casi diría terapéutica para los escribientes.
Espero que los lectores participen aportando las tuyas para conocernos y compartirlas
La tecnología,con el avance de las telecomunicaciones y el surgimiento de Internet, con los mail y las redes sociales, fueron un golpe duro para el sostén de este medio que fue fundamental a lo largo de la historia.
Si bien, siguen existiendo correos públicos y privados, la mayor parte de las veces, se refieren a notificaciones u obligaciones para con empresas de servicios, bancos, municipios u otras.
Creo que estamos perdiendo un recurso, que si bien puede no sea el único ni el mejor, tiene una cuota romántica singular, tanto para quien la escribe, quien la espera y quien la recibe, o incluso las dirigidas a quienes ya no están, siendo una forma de comunicación, aunque sea unilateral, importante y casi diría terapéutica para los escribientes.
Espero que los lectores participen aportando las tuyas para conocernos y compartirlas
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