jueves, 9 de octubre de 2014

Carta a mi hijo

Quizás no puedas creer, hijo mío, como vuela mi fantasía, cuanto ya te hago reir y correr, cuando aun sos solo una sospecha, ni siquiera una certeza.
Es que deseo tanto que estés dentro de mi cuerpo, que crezcas sano y fuerte, que salgas de mi, cuando necesites hacerlo, para reencontrarnos luego de otro modo, cuando  y como lo requieras.
No puedo dejar de pensar en tu nombre, no importa si Leandro o Mónica, pero en tu nombre, hijo mío, que tanto te amo sin saber si existes. Es que tengo tanta necesidad de de tenerte, no para mí, sino para vos mismo.
Tengo necesidad que existas para ayudarte a ser un hombre o mujer feliz, para vos mismo/a y para el mundo. Pero sin embargo, temo lastimarte, aprisionarte con mi suspiro, temo enredarte con mi amor. Se me llena la boca cuando te pienso, pero me asusta que mi amor no te baste para sostenerte, que te contaminen mis deseos y mis ideales.
¿Cómo serás? ... me pregunto
¿Como te verán mis ojos?.... me cuestiono.
¿Cómo haré? me planteo
Todo para fortalecerme y no defraudarte!

1986
A la semana confirmé embarazo
5 de julio 1987, nació Mónica.

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